Lo importante fue ESTAR. O las lecciones de abuelas que deberían ser infinitas.

Tengo fotos en el carrete del móvil que me acompañan aunque cambie de modelo. Las tengo marcadas con un corazón como oro en paño. No porque no las tenga guardadas en el insondable agujero negro de los recuerdos en la nube, si no porque son un anclaje que me recuerdan que los afectos, las personas de mirada chisporroteante y la ternura mueven el mundo, o por lo menos mi mundo.

Grand-manan y sus bisnietos La Brise

De esta instantánea de mi abuela con sus bisnietos hace ya unos años. Y no me canso de mirarla. Porque me recuerda que lo importante fue ESTAR. Abrazarse. Jugar un Scrabble con un té y galletas. Disfrutar del sol que por fin iluminaba montañas. Y empezaba a calentar primaveras. Lo importante era tocar, besar, mirarse, hablarse, escucharse, quererse en definitiva.

Echo de menos a mi abuela infinito. Lo sé, hace tiempo ya (un año pronto, ha pesado como un siglo). Lo sé, era ley de vida. Lo sé, nos queda su legado de miradas vibrantes y ganas de vivir. Pero, uf, cómo cuesta mirar la foto y recordar. Notar que el tiempo ha pasado sin remedio. Pensar que ya no volverá su abrazo.

Y sin embargo, qué maravilloso regalo es tener esta fotografía. Y cientos. Mirar con detenimiento los colores, los detalles, el dintel de la puerta que lleva a una chimenea con el fuego encendido y familia alrededor, a una mesa con veintenas de platos esperando la comilona para celebrar la vida. Recordar que esa maceta es la primera de una hilera de flores de colores que coloreaban la casa. Y saber que tras esa granja hay senderos llenos de frambuesas salvajes que están madurado para ser recogidas y comidas con merengue.

Sí, lo habéis adivinado, hoy estoy nostálgica. De eso va a veces la vida y las fotos que traen recuerdos. De saber que en ese ratito fuiste simple y llanamente feliz y que tampoco hace falta buscar mucho más allá, en grandes viajes ni enormes hitos. Solo un reencuentro familiar, una abuela, esa sonrisa que acoge, esa mano que te coge.

¿Y tú, eres de mirar fotos y recordar toda la felicidad que contenía el momento? ¿Te tranquiliza o te da tristeza?

PD: feliz día, gente bonita. Os deseo un carro de buenos recuerdos que os inspiren para crear un nuevo guiño a la felicidad simple y llano hoy mismo. ¿Por qué no?


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