Oda a mi culo gordo… #sinceridadinfantil y otras lecciones

La sinceridad infantil… mató a tu ego y de paso: 

  1. o te hizo estallar de risa para que aceptaras con humor y amor tus complejos y te subió la autoestima 
  2. o te hundió en la más absoluta miseria. 

Yo he optado por la primera opción porque con gemelos en casa la sinceridad brutal de los niños campa a sus anchas y encima se retroalimenta. Si pensabas que con trucos de mago de barrio ibas a poder disimular tus lorzas, arrugas, estrías y demás colgajos y lindezas del paso de la vida ante el atento escrutinio de los niños, es que no tienes hijos. 
Después de un año de dieta intensa y de tener cara de lechuga -creo que acabaré alimentándome por fotosíntesis- estoy medio reconciliada con mi cuerpo curvy. Así que ahí que voy yo muy ufana cuando mi trozo de carne de mi carne me suelta muy serio: 

Qué bien, mamá, con tu culo gordito me has dejado el water calentito… 

– Acabas de decirme que tengo el culo gordo? – respondo entre muerto de risa e indignada.

Nooooo… Bueno sí, es que es taaaaaan grande que ocupa todo el asiento y por eso lo dejas calentito – se justifica con toda la seriedad de sus 7 años. 

Pues sí, mira qué culo grande! – le digo mientras bailo meneando el culo delante de mi hijo.

– Tú culo es bonito. Tienes un culo achuchable… – y viene corriendo y me achucha! Si eso no es amor…

Aún poco recuperada de esta conversación sobre mi culo me da por acordarme de un niño de 4 años que tras una ducha se quedó mirándome muy serio la anatomía trasera, tomando buena cuenta de celulitis y estrías. Y tras un riguroso análisis científico me soltó a bocajarro: 

Mamá, tienes el culo arrugado, eso es que te has bañado demasiado rato – me reprochó como cuando ti les digo que no se queden como uvas pasas en el agua. 

Inocente – pensé. Como no tiene consciencia de la tragedia femenina de la celulitis ni las estrías, ni lo asocia ni lo ve. Me da que le ponemos más drama las mujeres que el resto del mundo, no creo que los hombres sufran por tus bonitos defectos en los momentos candentes. Algún hombre en la sala que confirme o desmienta? 


Y luego llega el colofón, las odiosas comparaciones en las que a veces ganas y a veces pierdes… A mí ese intríngulis no me deja disfrutar de las falsas victorias sobre el mal ajeno.

Mamá, tienes el culo gordito. Pero papá más, y además es muy peludo!

– Ah bueno, si por lo menos no es peludo me dejas más tranquila – pensé mientras respondía en silencio con mi mejor sonrisa. 

El quid de la cuestión es que… IesaijavUn culo orondo, un culo prominente, un culo para agarrar, y para sentarse de un modo acolchadito. Y mira, puestos a tener culo (y todos lo tenemos), mejor redondo que pa’dentro. Que me lo digo yo sola, pero oye, mi culo gordo también se merece una oda. 

Y el tuyo. 

Sí, también el tuyo. 

Porque recuerda, tu culo, no es gordo… Es ACHUCHABLE! 

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2 thoughts on “Oda a mi culo gordo… #sinceridadinfantil y otras lecciones

  1. Jajaja super divertido tu relato, ellos son los verdaderos maestros, sólo hay que estar atentos y aprender.
    Como hombre, cielo… debo confesarte que tienes toda la razón, yo jamás padecí pot la apariencia de mi body
    Un besazo
    🌸

    Le gusta a 1 persona

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