Pedir la tanda y no morir en el intento 

Hay que ver lo nerviosa que se pone la gente en las colas. Aunque tengas un número pedido, y el tíquet en mano, la gente mira pasar los números y letras en la pantalla y mira desconfiada a su alrededor, buscando el error o al tramposo. Sólo falta que haya una mesa de atención vacía de gente y se desata la suspicacia sobre si estará vagueando el trabajador o no… No te digo si es en la Administración Pública. 

No es que me lo tome a pitorreo, respetar los turnos y pedir la tanda hace que haya orden en situaciones donde podría salir lo peor de humanidad por metro cuadrado (después de las guerras con armas de verdad). No me lo tomo a pitorreo pero me da la risa, tanto fervor en la defensa de “el turno”. 

Por lo general pido mi turno y esperó pacientemente mirando las redes sociales. En estos casos, cuánto bien han hecho los gatitos por el bien de la humanidad! 

Pero luego hay las esperas laaaaaaargaaaaasssss que dan lugar a post como este -escrito íntegramente en la cola-. Colas infinitas que te hacen sentir como la parra aquella bien alineada del campo de la bodega de vino. No te vayas a salir de la cola que con suerte sólo te llama la atención la señora en primera línea. Sin contar con que el señor que va inmediatamente después de ti te está resoplando en la nuca mientras habla con voz atronadora por teléfono. Ahora todos sabemos de qué va si negocio y las dificultades que tiene con la maldita crisis. 

Sigues intentando no alterarte, cosa harto difícil cuando la gente a tu alrededor refunfuña sobre la lentitud y las dificultades de la vida. Es una queja estéril, sin objetivo ni solución, así que sólo genera una bola de malestar que se expande. El caldo de cultivo perfecto para que cuando la despistada de turno se cuela toda la hilera de cepas bien alineadas griten al unísono… Ey, pida la tanda, como todos!!! La mujer se excusa diciendo que andaba despistada y que pensaba que no era necesario hacer una segunda cola cuando tiene una cita online reservada. Y todos la miran con cara de claroclaro-yyovoyymelocreo… Porque en las colas todo el mundo malpiensa del prójimo, no es que sea despistada, es que era su táctica para colarse como quién no quiere la cosa… 

Te dices a ti misma: 

Todos estamos esperando. 

Ya te tocará. 

No te alteres, no sirve de nada. 

Paciencia.

Si todos estuviéramos más calmados y de mejor humor, está coma sería más llevadera. 

No sigas el rollo a los enfadados con el mundo. Si alguien te tiene que contagiar su humor, que sea alguien a quien aprecias y que lo que te transmita sean buenas vibraciones. 

No olvides dar los buenos días y ser amable con quién te atiende, está haciendo su trabajo y que haya cola y malos humos no es su culpa. 

Y por fin te toca: 

– Buenos días… 

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