Celébralo otra vez, Sam. O… Comerse la boca a morir

– No echáis de menos cuando veis a esas parejas jóvenes y se comen la boca a morir antes de hacer el amor?

Este es el tono del fin de semana de los pedorros. O pensabais que era la única escatológica del mundo que hablaba sin vergüenza de sus intimidades? La diferencia es que algunos de los amigos de este fin de semana se tiraban pedos sin disimulo alguno! Chicos, ofcurse. 

– En el momento en que empiezas con el sexo se pierden esas conversaciones que tenías con los amigos: “esa pega unos morreos que no veas…”

– El día que dejé de ser virgen pensé: “ahora iré por la calle y me lo notarán…”. Qué desilusión, nadie se dio cuenta, ni mi madre! 

Sí, lo habéis adivinado, sexo, cotilleos y dobles sentidos. Este es el tipo de conversaciones que tienen cuatro parejas celebrando un cumpleaños especial en un hotel encantador, sin niños!!! –Hotel Laurentii en Sant Llorenç La Muga para los curiosos, muy, pero que muy recomendable, tanto por el entorno como por los detalles y las instalaciones como por las atenciones de Stephan, el americano perdido en el Alt Empordà-. 

Un fin de semana de pedorros es ideal porque es relajante y deshinibido por definición, es un finde carga pilas. Creo que la clave es el sin niños: sin niños que no puedan oír según qué tonterías, sin niños que interrumpan, sin niños que monopolicen tiempos y rutinas y menús. 

Sí, a los niños los queremos mucho, todos, pero estar veinticuatro horas sin ellos y poder pensar sin interrupciones y enlazar conversación tras conversación es un lujo que debería ser obligatorio para padres de niños pequeños. Subvencionando,  para prevenir enfermedades mentales o costosos divorcios, o como mínimo que desgravara, ni que sea porque ahorramos en costosos procesos de custodia y tratamientos para la depresión de los cuarenta y. Una vez al año, por salud mental, y para celebrar la amistad. Y el amor, también el amor, a ver si nos acordamos sin cansarnos en un pimpampum cómo era eso de besarse largo y con lengua, hasta tener los labios hinchados y rojos, jugosos, disfrutados. 

Y tras esas veinticuatro horas de conversaciones subidas de tono y chistes verdes, de detalles escabrosos y competiciones “a ver quién tiene la historia real más impactante” (y en todas las familias cuecen habas),  de reencuentros en la intimidad con tu pareja -que se hace hasta raro, después de tanto tiempo, como el enamorado tímido y virgen que no sabe muy bien por dónde empezar-, entre todo ese mundo adulto, resulta que los hijos salen a colación. Anécdotas, fotos y caras de bobos incluidos. Que los quieres de verdad de la buena aunque sea disfrutando un gintonic en la soledad adulta. 

Para hacer felices a tus amigos los pedorros, esos que no te avergüenzan digan lo que digan, con los que te ríes de verdad de la buena y  que son indudablemente tu gente bonita, para darles un regalazo de por vida, apunta: 

  • Escoge un grupo deshinibido, de fácil relación. No importa que no se conozcan, si son tu gente bonita entre ellos surgirá el feeling.


  • Reserva un hotelito con mucho encanto: decoración bonita, tranquilo, con rincones, donde por la noche veas las estrellas bien. Un sitio donde puedas pasear. 

  • Si tiene bañera, serás Dios! Por un fin de semana podemos aparcar al ecologista -mal, inoumifrend, pero juro que me doy un baño de espuma cada tres años máximo-. 
  • Pide una barra de gintonics, y si tienes una amiga que no aguanta la Swcheeps dale el gusto.
  • Reserva en restaurantes de escándalo donde darse un homenaje, tras otro! 

  • Pon música de vuestra época. 
  • Charlotea, mucho, y deja que el cotilleo fluya (no le haces daño a nadie). 
  • Trasnocha, un poco. 
  • Deja que fluya el amor… O el sueño… O ambosdos, qué carajo! Sea como fuere disfruta de las sábanas revueltas.

habitación hotel laurentii

  • Date un baño. Relajante, con mucha espuma y sales de baño. Exfóliate (o exfollate, broma interba). Date crema. O deja que te la den. 

habitación hotel laurentii

  • Pasea, coge bayas, mójate los pies en un río, haz lo que quieras al ritmo que quieras. Y disfruta. Mucho. Como esos besos adolescentes sin fin. 


Sí, Sam, ha sido el mejor cumpleaños. Solo por verte abrazado a tu maleta valdrá la pena 🙂 Celébralo otra vez Sam. 


A modo de resumen gráfico… 


 

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