Un viaje para aprender a decir adiós. Cuando despedirse es difícil.

No sé despedirme. 💙 Es un hecho. No sé. No sé decir adiós sin tener una actitud un poco distante y fría, como si me hubiera ido antes de irme. O eso o las lágrimas y la emoción me inundan de dentro afuera y desbordan por completo cualquier intento de ser correcta y no incomodar a q uy aquién es objeto de la despedida.

No sé qué tipo de abrazo dar para dar un pésame, no sé qué decir ni qué hacer con las manos, los brazos me cuelgan de un modo grotesco a lado y lado del cuerpo y acabo metiendo las manos en los bolsillos y agachando la cabeza.

No hemos aprendido a decir adiós. Y mucho menos a decir el último “te quiero” en voz alta. Y vamos dando tumbos a ver si por los restos y por comunicación no verbal alguien descubre que en el fondo de todo ese patoso aspaviento hay mucho amor suspendido entre silencios.

En septiembre viajé a todo correr a Suiza para decir adiós. Tras la obligada cuarentena de diez días mi abuela regresó del hospital perdida y débil, pero regresó a su casa para ir recuperando sus recuerdos. Y fue duro ver una mujer siempre tan fuerte y positiva perdida y debilitada. Pero entre descanso y descanso encontramos el momento de repasar álbumes de fotos, diccionarios, memorias, recuerdos de su exilio de Francia a Suiza durante la Segunda Guerra Mundial, miramos el viento mover las ramas de los árboles y vimos las hojas otoñales caer. Tomamos té, reímos, lloramos, vimos puestas de sol…

Y a pesar que su memoria seguramente olvidó rápidamente que estuve allí en cuanto me fui a coger el tren de vuelta, aunque ella no parecía ser tan consciente como yo de que aquel beso era el último beso y el abrazo y el adiós eran una despedida definitiva, me fui arrastrando una infinita pena pero también feliz de haberle podido coger la mano.

Así que, no, aún no he aprendido a despedirme bien. Pero estoy segura que ella, con su infinita sabiduría de abuela, sabe que la quería hasta la luna ida y vuelta. Este vídeo es el resultado de aquel viaje. Porque los viajes son transiciones. Y forma parte de mi proceso despedida.

Un vídeo de un viaje para aprender a despedirse.

Gracias por acompañarme. 💙

PD: Ayer le escribí la última carta, en francés, pero si la quieres leer en español, está aquí después del texto en francés.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s