Recuerdos que calientan almas

Aprovecha, mucho, exprime cada momento y construye recuerdos que te calienten por dentro cuando vengan mal dadas. Coge esa foto, ese vídeo, esa publicación de aquel día en que fuiste tontamente feliz sin saberlo y sácalo del bolsillo cuando la pena apriete. Seguramente no arreglará esa situación por la que sufres, pero puede que te dé un poquito de fuerzas, un pequeño empuje, una luz al final del túnel.

Me encontré de casualidad con estos vídeos de 2014 en un día de noticias grises. La vida es lo que tiene pero no puedes evitar que te afecte. Es humano, está bien, todo pasa… Pero esa sonrisa que se te extiende de dentro afuera es sanadora; una sonrisa que te recuerda el día que un repertorio impovisado de canciones infantiles te hizo genuinamente feliz.

Os lo recomparto por si os arranca una sonrisa como hizo conmigo y por somos reconforta. O si por lo menos os recuerda que ser feliz es gratis, es cotidiano, es imprevisto… Por si os recuerda que el tiempo más vale aprovecharlo en atesorar esos momentos. Que los hijos crecen muy rápido, las parejas se diluyen, los amigos a veces desaparecen y los trabajos tienen a cambiar… Nunca sabes cuándo un recuerdo bien atesorado te calentará el alma.

Sed felices.


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