#yomequedoencasa: Semana Santa confinados. Días 29 a 32 en casa.

Día 29: Star Wars, la saga de nuestro encierro

Día 29. Le estamos cogiendo el gusto y todo a la saga Star Wars. Tampoco es que veamos mucho más la tele ahora que estamos encerrados, contrariamente a lo que yo misma suponía. Aunque eso es porque las pantallas que han ganado han sido otras, pero tampoco nos vamos a poner estrictos con las horas de consola (o redes sociales para los adultos) en esta situación excepcional… Hoy toca peli, sofá y manta. Nos hubiera encantado comer palomitas o pipas para acompañar el momento en familia, pero ¡estaban agotadas! A pesar de todo… Ni tan mal.

Día 30: Hasta el pepe de limpiar

Decidme qué no estáis hasta el pepe de la rueda esta de hámster teletrabajo – telecolegio – no mires tanto las pantallas – acaba ya la partida – yaaaaa vaaaaaa – lavadora – lavavajillas – que acabes ya te he dicho – solo una, solo una – dormir – fin de semana limpiando

No se vale criticar mi look de noporno chacha. He escogido lo que si se mancha de lejía no me importa… Que busco colores disimulados pero no tengo más que colores en el armario.

Eso me recuerda mi interrail con Mari Carmen  y Loly en otra vida… Aish… En el viaje hizo un frío del carajo para ser agosto. Ellas iban siempre divinas, con sus vaqueros y camisetas blancas o negras que combinan con todo. De mi pinta de payaso de todos los colores porque para no pasar frío me ponía todo lo que tenía en la mochila a capas, no os digo nada 🙈 Pero ande yo caliente, ríase la gente…

En fin… Un día más. Y 30. Con mi amiga la pelirroja dándome patadas en los riñones y los ovarios como si yo fuera u pxxx saco de boxeo. Será eso, más que que no me gusta limpiar…

PD en vídeo del dia 30: 5 cosas que me hartan del encierro

30 días después estamos algo aburridos.

1) A mí me tienen ya harta los anuncios de Instagram que ha decidido enseñarme solo tías gordas haciendo sentadillas, culos que se agachan para demostrar cómo los leggins malos transparentan bragas feas, dietas, aplicaciones para hacer ayuno, aparatos de teletienda para hacer deporte y tías buenas haciendo yoga en salones tres tallas más grande que el mío (y sin niños ni descendientes a la vista). Sea como fuere, me recuerda que estoy en baja forma y que no sé organizarme el tiempo para “aprovechar” en encierro.

2) De hecho, el discurso de que hay que “aprovechar” para ponerse en forma, hacer dieta, meditar, aprender algo, leer cosas profundas y qué sé yo cuántas cosas más me tiene también algo saturada. Yo me conformo con sobrevivir con buen ánimo.

3) Lo cual enlaza con el tema de las expectativas: vamos a rebajarlas porque se nos va la olla y no son más que fuente de frustración. Deberíamos admitir que las condiciones no son las mejores para trabajar 100% concentrado durante ocho horas sin interrupciones y que los niños tampoco tienen porqué estar a full con sus deberes. Si además hay enfermos o muertes en la familia… Espero poder aplicarme el cuento cuando los niños empiecen las clases evaluables y nuevos contenidos la semana que viene…

4) Estoy harta de no controlar mi mal humor a veces, lo volveré a intentar…

5) Y harta de no poder salir a abrazar a la familia. Ya lo he dicho…

Día 31: de la falta de autoestima que no descansa ni en un encierro

Día 31… Media hora de yoga y una clase de fitness condition que casi me mata, ¡por fin he podido hacer algo de ejercicio y me ha sentado increíblemente bien! Lo suficiente como para mirar por el balcón, ponerme el bikini y la crema solar y atreverme a salir sin (demasiada) vergüenza.

Mis hijos se han reído de mí, pero eso ya empiezo a superarlo (a ratos), es una especie de constante prepreadolescente, todo lo que hacen los padres les parece aburrido, ridículo o ambas cosas a la vez… .

Sentada al sol como toda una excepción a la regla (este confinamiento no me da tregua y solo el tercer día de estas vacaciones de Semana Santa he decidido dedicármelo a mí) he sentido algo de vergüenza por la exposición de carnes. No hay manera, ni encerrada me quito los complejos. Cada primer día en bikini los mismos miedos. .

Y sí, qué más da todo con la que está cayendo. Qué más da la dieta (que sí, sigo a rajatabla, pero sin novedad en el frente… Vamos, que he conseguido dejar de subir de peso sin motivo aparente, eso ya es mucho, pero la pérdida de peso se ha parado a pesar de seguir con restricciones)… En fin… Qué más da…

Aunque por otro lado no voy a dejarlo ahora, en este encierro es momento de seguir con el trabajo personal, de olvidarse de todas las palabras necias del pasado sobre pesos y figura. Es momento de quererse, como decía el otro día @peinetapintxos. Después de todo ahora mismo estamos aprendiendo a dar importancia a las relaciones con los demás, ¿por qué no también a la relación con nosotros mismos?

Algún día tendría que conseguir mirarme seguido en el espejo sin hacer mohines ni resoplar. Debería conseguir decirme algo amable. No mirar con desagrado el armario. Algún día podré decir “querido cuerpo, gracias, por todo”…

¿Y vosotros, cómo lleváis la dieta y la operación bikini -de las narices-?

Día 32: Lluvia, señales y lecciones que no existen

32 días de no se sabe cuántos más… Parece que el futuro próximo es tal que así: lluvia y más lluvia. ¿Alguien nos está diciendo que todavía no es hora de salir de nuestro encierro? ¿Qué toca quedarse en casa a buen resguardo?

Debe ser muy complicado encontrar el equilibrio justo entre la salud, la capacidad de un sistema sanitario menguado y agotado, y la economía, no sólo de grandes empresas si no de pequeños grupos de profesionales y de muchos pobres que salen a buscarse la vida en el mercado negro…

Pero a mí me da algo de miedo que no seamos capaces, como sociedad, de seguir aguantando el confinamiento. Que se relajen un poco las medidas y en vez de la mano tomemos el brazo (que no nos han dicho que podamos salir  si no que algunos pueden ir a trabajar y quiénes puedan han de seguir teletrabajando). Me da miedo que después del esfuerzo el hastío de la gente pueda por encima de la prudencia.

¿Es una nueva lección de lo importante que es valorar lo que tenemos, como el patio al que ahora no podemos salir? Porque no me hacen falta nuevas lecciones, mundo, que yo ya tengo claro que la familia y los amigos son lo más importante, que la libertad tiene un valor incalculable, que tenemos mucha suerte comparado con mucha gente, que el patio nos da vida porque la luz del sol y el aire libre son imprescindibles para estar sanos…

Quizá le damos demasiadas vueltas a las cosas y buscamos señales donde no hay más que el curso natural de las cosas. Que llueve, porque es primavera…


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