Querida Verónica, te mató la maldita moral

Querida Verónica,

Te has ido demasiado rápido, triste, angustiada, juzgada. Y me causa una inmensa tristeza imaginar hasta que punto los prejuicios, las miradas de sorna y los comentarios reprobatorios ejercieron tantísima presión en ti que viste la muerte como única opción.

No alcanzo a imaginar porqué sentiste tanto miedo de que tu marido supiera que antes de él hubo otros hombres en tu vida. Y sexo. Porqué sentiste que haber hecho con tu cuerpo lo que te venía en gana era ahora un callejón sin salida. Supongo que será la moral impuesta que quiere mujeres “santas”, madres perfectas y puras, pero al mismo tiempo, como dicen las canciones eternamente machistas, “una perra en la cama”. Vivir esta eterna dualidad de mujer “buena” de falda larga y actitud intachable, y al mismo tiempo de mujer libre, dueña de su sexualidad y multiorgásmica, nos tiene a todas un poco desequilibradas. Es demasiado fácil pasar al lado oscuro y ser juzgada por un beso, un desliz, un gesto… Aunque en realidad sólo te juzgan si te pillan, eso lo sabemos todas. Así que andamos todo el día con cara de mosquita muerta haciendo ver que somos mujeres virginales mientras luego hacemos lo que nos sale del co**. 

Querida Verónica, la tuya es una triste historia que se repite demasiado a menudo. Como la letra Escarlata. Como las cazas de brujas. Como el discurso de los marichulos actuales de “todas las mujeres feministas feas y malas”. Una historia de bullying en redes sociales al más puro estilo adolescentes de instituto cuchicheando sobre la noticia de turno. Una triste historia de nuestra doble moral como sociedad que las redes sociales han magnificado. Una triste historia que nos demuestra que todavía no hemos entendido que detrás de esos vídeos y fotos e historia que leemos en Internet hay personas reales, con vidas y anhelos reales. Triste. 

¿Y sabes qué pasa, Verónica? Que a todas, a TODAS, si nos miran de cerca, de muy cerca, nos van a encontrar algo. Algún defecto, algún renuncio, alguna cosa que hicimos o dijimos. Si me pongo a recordar todas las veces que fui estúpida, confiada, demasiado atrevida, infiel, fresca o malhablada no acabaría este post jamás. TODAS hemos incumplido esta falsa moral que nos aprieta como un corsé demasiado amarrado y antiguo. TODAS, alguna vez. Y no es justo que se nos juzgue por ello en cualquier momento de nuestra vida. ¡Ahora ya podéis tirarme piedras!

Compartí mi indignación en redes por ti hace escasos días, Verónica, y sigo suscribiendo palabra a palabra lo que escribí: 

Cuidado con lo que compartes

Verónica tuvo un novio hace cinco años con el que tuvo SEXO y se grabaron. Y un día la relación acabó.

Verónica se casó. Verónica tuvo hijos… Cinco años después… el vídeo sexual se difunde … La gente recibe el vídeo. 
Lo ve. 
Comparte. 
Comenta.


Verónica quiere parar. 
Los rumores. 
La vergüenza. Verónica muere.

Se suicida. 
A Verónica … LA HAN MATADO

¿Y tú, hubieras visto el vídeo? ¿Comentado? ¿Compartido?

¿Y tú, habrías sido cómplice de la muerte de Verónica?

Qué triste que Verónica, por ser mujer, no pudiera tener un pasado… En paz. 


Si lo recibes, y no dices nada.
Si lo ves, y no dices nada.
Si lo vuelves a compartir.
Eres cómplice.

De su dolor, de su vergüenza, de su muerte, incluso.
Los mensajes en redes sociales también pesan.

@Hayqueserpositivo

¿De qué me culpas? ¿Por qué te atreves a imponerme tu moral y amenazar? ¿De qué me culpas? ¿Con qué derecho te dedicas a juzgar, intimidar? ¿De qué me culpas tú? Acusaciones que te encanta repetir sin ton ni son y que dejan cicatriz porque eres cruel ¿cómo es posible que te guste tanto ver sufrir? Me culpas. ¿Y desde cuándo te preocupan los demás, el que dirán? ¿De qué me culpas? ¿Quien te has creído que eres tú para insultar y denunciar? ¿De qué me culpas tú?

Fangoria – ¿De qué me culpas? feat. Ms Nina y King Jedet

A ver si aprendremos… Que todos, si nos miran con lupa, tenemos arrugas en la mirada y manchas en la piel… Que los vídeos y las fotos pertenecen a quién sale en ellas… Que compartir también te hace responsable del daño que infliges… Que hay que mostrar más pudor y respeto en redes sociales (y fuera de ellas) y aprender a ponerse en el lugar del otro sin juzgar… Que hay que saber parar, decir basta, alzar la voz para defender al que no puede defenderse.

A ver si la próxima vez que recibas un vídeo gracioso, una imagen erótica, un cotilleo malicioso, eres capaz de no mirar, no comentar y sobre todo no compartir. A ver si eres capaz de alzar la voz y exigir que se borre, se pare la cadena, que se retracten del daño que hacen.

Ojalá, Verónica, hubieras entrado cantando a voz en grito a todos los que te miraban de reojo:

La gente me señala
Me apunta con el dedo
Susurra a mis espaldas
Y a mí me importa un bledo.
¿Qué más me da?
Si soy distinta a ellos
No soy de nadie
No tengo dueño.

(…) ¿A quién le importa lo que yo haga?
¿A quién le importa lo que yo diga?
Yo soy así y así seguiré
Nunca cambiaré.

Fangoria – A quien le importa

Señores -y señoras-, no, las mujeres no somos mercancía. Ni siquiera en las redes sociales. ¡Basta ya!

Recordard lo que os digo, a Verónica la mató la dudosa moral.

Lo siento, Verónica. Espero que ahora descanses en paz.

Bonus track: Don’t speak… Alto y claro.

Viernes dando la nota

El #VDLN es un carnaval en el que los participantes compartimos música y entre todos hacemos del viernes un día lleno de canciones.

Si quieres saber más, conocer las reglas, y cómo participar puedes verlo todo aquí.


4 respuestas a “Querida Verónica, te mató la maldita moral

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