Las prisas y mi niña interior

Ni con trenzas a lo Pipi Calzaslargas encuentro en esta vorágine prevacacional a la niña que llevo dentro. Digo yo que asomará cuando esté más relajada junto a un lago o leyendo bajo un árbol. Por ahora se mantiene a una distancia prudencial y me deja correr de un lado a otro a ver si consigo dar abasto con maletas, regalos, médicos, dentistas, encuentros de última hora, trabajo y una larga lista de “tengo que”… Cuando nuestros niños interiores se esconden la paciencia se va con ellos a jugar y nos dejan llenos de exabruptos y carreras. Me da que tengo que aprender, a mis cuatentaytantos, a mantener cerca de mí a la niña interior. Quizá así los preparativos sean un juego y disfrute tanto de la preparación como de las vacaciones en sí mismas. Hasta entonces, me tendré que conformar con trenzarme el pelo y respirar hondo mientras me visto con una sonrisa y me animo sola con un “a por todas”.


2 respuestas a “Las prisas y mi niña interior

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