Febrero sin edulcorantes

Detrás de las flores marchitas estoy escondida yo. Los viernes por la noche, desde que soy madre, se han convertido en días de llegar arrastrada. La cocina hecha unos zorros. Los niños con pilas de fin de semana. La mente aún impregnada de trabajo. Hace años los viernes eran preludio de cenas, bailes y fiestas, previo encuentro entre amigas en el cuarto de baño con un despliegue de modelitos, maquillaje, cotilleos, esperanzas y música. Creo que fue por allá por cuando cae mi otra vida, una muy lejana, casi mentira.

Los viernes por la noche miro las flores marchitas y me digo que debería tirarlas. Pero eso mejor mañana, cuando tenga fuerzas y ordene la cocina. Creo que me iré hacia detrás caminando como si el desorden imperante no fuera – un poco, también- conmigo y apagaré la luz. Mañana ya compraré un nuevo ramo de margaritas frescas y tiraré las flores marchitas. Renovaré los gestos de amor, porque los gestos también son importantes. Abriré las ventanas, dejaré entrar el sol frío de febrero. Y ordenaré con música de fondo, bailando un poco, tarareando una sonrisa.

Pero hoy, esta noche, me esconderé tras las flores marchitas de la semana y me iré como si no las hubiera visto a tener una bonita noche de amor con el sofá y una serie. Porque los viernes de la maternidad son de otra vida. Y si apagas la luz y te olvidas de las flores marchitas, si te das tiempo para dejar caer los brazos y recogerte junto a tu cansancio de haber dado tu mejor versión una semana más… Pues, ni tan mal.



Me uno al reto en Instagram de #febrerosinedulcorantes de Victoria Peñafiel y paso de espectadora a parte de esta iniciativa: una foto diaria en febrero que muestre tu vida real, sin edulcorantes, sin filtros. Porque ser positivo es aceptar la vida como es. Intentaré hacer una reflexión diaria sobre “la felicidad de las pequeñas cosas”.


Aprovecho para recordaros que hoy es #viernesdandolanota y que a pesar del cansancio no voy a perderme este carnaval de post con recomendaciones musicales. Para este viernes mustio, un #vdln musical en el blog.

Os dejo la letra de esta canción que he descubierto en la versión del cover de Raquel Eugenio Cover, maravillosa:

Decía que tenía el corazón alicatao hasta el techo
Que a ver si no podía hacerle yo una cenefa a besos
Pa llenar de porvenir los bolsillos del mandil
Y colgar un recuerdo de cada azulejo
Y es que ná le da más asco que aguantar como un peñasco
A que pase el invierno
Que le diga que ya nos veremos
Que ha vivido en un silbido
Orgullosa de haber sido una yegua sin freno
Desgastada de andar por el suelo
Le dije que a la noche por los poros me salían mares
Soñando que me hablaba y me agarraba a sus cuerdas vocales
Que no hay quien pueda dormir escuchando mi latir
Que parece que está masticando cristales
Tengo un gato en las entrañas, un tembleque en las pestañas
Y muy poco tiempo
Si me dice que ya nos veremos
Voy rompiendo las persianas pa dejar por mi ventana
El camino abierto
Si se cansa de andar por el suelo
Pondremos el mantel, tu quédate a mi lado
A comernos al amanecer lo que quieran las manos
Y de postre un sol maldito que termine de volverme loco
Que ya sabes que la luna a mí siempre me sabe a poco

Autores de la canción: Alen Ayerdi Duque / Cesar Ramallo Sanchez / David Diaz Urtasun / Eduardo Beaumont Ezcurra / Jose Carlos Romero Lorente

Letra de La luna me sabe a poco © Universal Music Publishing Group
Artista: Marea
Álbum: Besos de perro
Fecha de lanzamiento: 2002


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