Que las sonrisas no se vuelvan caducas

Pluf… Empezaron las vacaciones de Navidad con niños sin cole y desembarco familiar en casa y desaparecí del blog y las redes sociales para estar en la vida real. Sin avisar. Y es que la vida a veces te llena de momentos positivos y de vorágines varias, sin avisar. Te llena de vivencias tanto que ni para escribir da tiempo. Pero ey, sigo viva y feliz.

Y para iniciar bien el año, mientras sigo en modo madre-con-niños-de-vacaciones-exitados-por-la-llegada-de-los-Reyes… Os deseo a todos, como dije en redes, un sencillo brindis:

Por un 2018 que siga la senda del 2017 y del 2016 y de esta vida que aunque tiene sus grises y sus altibajos tiene un buen balance de sonrisas y de “no estamos mal”. Que la salud no nos haga La puñeta. Que sigamos sumando abrazos. Que las sonrisas no se vuelvan caducas ni caigan ni queden arrastradas por el viento. Que el 2018 nos siga tratando bien 😘😘


2 respuestas a “Que las sonrisas no se vuelvan caducas

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