Voy a dejarme deslumbrar

Voy a dejarme deslumbrar, un poco, arrugando el ceño por la sorpresa más qué por enfado -el enfurruñamiento lejos-. Voy a dejarme deslumbrar, por los besos. Por lo desconocido que se vuelve cotidiano. Por la luz que desprenden las miradas. ¿Y tú, vas a dejarte deslumbrar?