Tu vara de medir el éxito no es igual que la mía. Y está bien.

¿Cómo te mides?
¿Lo has pensado?
Es importante, porque no es lo mismo medirse en likes y corazones virtuales que en abrazos y besos dados.

Puede que te midas en centímetros, de alto, o peor, de ancho. Puede que en kilogramos, horror. Puede que te midas en vestidos de moda que te entran, o no, como si las tallas aleatorias y profundamente injustas de las tiendas pudieran determinar cuánto vales en el mercado de la vida.

Puede que prefieras medirte en títulos y grados y notas. En escalas de diez que siempre dependieron del criterio ajeno, supuestamente «universal».

Quizá tu vara de medir sea en dinero, contante y sonante, tanto ganas, tanto vales.

O en el tiempo libre que te dedicas, y a qué lo dedicas, y con quién y dónde, porque todo el mundo sabe que no es lo mismo hacer yoga en casa que al amanecer en una playa tropical en un retiro espiritual. Ni es lo mismo petenecer a la sacrosanta élite del fitness de conjunto y horas de gimnasio que ser persona agotada en sofá tirada.
Pero…

¿Qué es el éxito? ¿Quién lo define? ¿Bajo qué premisas?

Resulta que en un ataque premenstrual de pánico «qué carajo estoy haciendo con mi vida y mi tiempo» (sí, estoy estresada, no tengo tiempo de autocuidarme últimamente y llevo a cuestas una lumbalgia aguda que no me deja pensar con simpatía por mí, y una amiga está vendiendo su primera novela y la admiro por ello, y no paro de ver viajes y rutinas y bailes y… aish) he caído en un artículo sobre un nuevo libro de autoayuda y una frase me ha resonado.

Dice Jesús Alcoba: «Vivimos en una era de ruido constante, no solo físico sino mental, sacamos el móvil en cualquier momento para leer WhatsApp, escuchar audios, poner música, ver vídeos, cotillear en las redes sociales… Todo ese ruido exterior acaba colapsando las vías que conectan con nuestro interior y así nos resulta más díficil conectar con nuestra esencia, esa que nos hace ser como somos o como queremos ser. Si son otros los que te cuentan sus historias, ¿qué historia sobre ti vas a tejer? No queda sitio para ti ni para tu relato», apunta.

Las nubes se reflejaban en el té. El té que huele a mi abuela, cuánto la echo de menos. En la taza que reza «I have mesured mi life in coffee spoons«. Y me he dicho, que tú exito no es el mío. Ni mi medida la tuya.

Me gusta medirme en sonrisas, y derrocharlas, poeque son gratis. En palabras, escritas, habladas, susurradas, aquí estamos. En trabajo bien hecho y compañeros felices y amigos que llaman y están y preguntan y escuchan. En flores regaladas. En GIFs de amor de mis hijos recibidos. Y sí, en besos, y abrazos, y momentos en que no hacer nada está bien.

A veces, Internet me confunde. Pero si lo pienso bien, estoy aqui y ahora donde quiero estar. Sí, todo puede mejorarse. Pero abracemos la fortuna aquellos que tenemos vidas simples y sin sobresaltos. Que eso no tiene precio y ni siquiera lo medimos.

¿Y tú, cómo mides?

PD: ver Reels en Instagram


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