Respirar (y aprender a ser felices)

Respira
  hondo
  muy hondo.
… RESPIRA …

Os regalo un poco de arena y mar, de sol, fresco pero aún cálido. La sensación de pisar la arena, con el peso que se hunde bajo tus pies. La brisa que mueve tu pelo. La playa solitaria.

Respira.

Seguramente muchos vivís junto al mar y podéis inhalar la paz de las olas del mar. A mí me tranquiliza. Mucho. Me ayuda a pensar, a digerir, a fluir.

Pero para aquellos que no tenía las olas cerca, espero que estos treinta segundos os den sosiego. Me encantará recibir vuestras pisadas sobre las hojas doradas, esas que huelen a tierra mojada y suenan a árboles susurrando. Porque ahora mismo, en estos tiempos de quedarse cerca de casa y no tocarse ni besarse ni hacer grandes viajes, nos queda compartir.

Respira.

PD: Y un pensamiento para todos los que dejamos atrás pero llevamos muy dentro.

Respirar la brisa del mar, la felicidad está esto (también).

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