Cuando la vida es sueño

¿Cómo duermes?

La vida es sueño

Yo suelo dormir tranquila, de lado, abrazándome. Me gusta estar desnuda y sentir el roce de la sábana. Y despertarme con la luz del sol recorriéndome la piel sintiendo el calor a través del cristal como una caricia.

Me gusta ir a dormir tarde, la última incluso. Coger el sueño en el silencio de la casa cuando ya todos duermen y los últimos párrafos del libro que esté leyendo me queden difusos a pesar del interés porque me está venciendo el cansancio.

Nada de noticias y redes antes de dormir, eso me desvela. Y aunque adoro las novelas largas y de intriga, son un arma de doble filo si me enganchan y no puedo dejar de leer. Hace tiempo que no pillo una novela de esas, las echo en falta…

Y luego hay días que me cuesta dormir. Es raro, pero de vez en cuando ahí está el insomnio.  Sobretodo si la luna llena anda cerca. Y no es sólo por su luz porque incluso con la persiana bajada y en plena oscuridad, me cuesta.
A veces me cuesta si me ronda la menstruación. Otras simplemente mi cabeza da demasiadas vueltas. Y entonces tengo sueños rarísimos.

Como que me encuentro ancianas desconocidas perdidas por la calle, están desorientadas y me cuentan viejas historias de hace muchas décadas, cuando eran jóvenes y alocadas y lo dejaban todo para ir a trabajar al extranjero o para ir con su amado en el exilio. Me las cuentan con todo lujo de detalles y de pronto se desploman. Desmayadas en el suelo, pido socorro y todo el mundo parece pasarme por al lado. No es que no me vean ni me oigan, es que les da igual. Entonces me las cargo al hombro (no sé cómo, pienso, si soy una floja) y sigo pidiendo ayuda sin éxito. El único que me ayuda tras mucho suplicarle es un policía que en realidad resulta ser un ladrón disfrazado. En cuanto llegamos al hospital me deja en urgencias y se eclipsa. Era un ladrón buen samaritano… Todo muy raro… Y sueño historias así recurrentemente. Y nunca es la misma situación. A veces sueño con enfermedades, accidentes, viajes, magia, que vuelo… Me levanto agotada, como si hubiera vivido mil vidas en una noche.

Esos días noto la luz recorriendo mis  lunares y me digo que la vida es sueño.

¿Y tú, cómo duermes?

Día 56


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