La vida en espera

Entre una foto y otra van años de vida. De esos que pasan volando. De esos que ni te enteras. De esos que das por supuesto, que la vida sigue a la espera de ese viaje, ese proyecto, ese sueño, luego, más tarde, cuando se pueda…

Y podemos poco, menos de lo que nos gustaría porque somos ansia viva de yas, de aquís y de ahoras.

Hemos hecho cosas, muchas, pero aún así quedan pendientes abrazos en Costa Rica, bodas en México o recorrer Perú agarrada a tu mirada de la niña que fuiste en sus calles.

Cada vez que la muerte de alguien joven me sobreviene inesperada, conocido o desconocido -como tu cuñado, amiga, que no conocía más que a través de tus historias de su reciente boda con tu hermana- pienso en lo frágil que es la vida, esa que pensamos invencible y que damos por supuesta.

Me acuerdo de cuando mi propio cuñado trabajaba de sol a sombra, literalmente, esperando días mejores para viajar a sus lugares soñados. Le recuerdo diciendo “más tarde, otro día”. Y aquel día jamás llegó porque la leucemia se lo llevó antes, de un día para otro.

Qué frágil la vida.
Cuánto lo siento, amiga.

Te mando un abrazo infinito de esos en los que puedes envolverte cuando haga falta. Y en el bolsillo del abrazo una sonrisa, para que, como leí hace poco, te la puedas poner cuando no encuentres la tuya.

PD: Ahora sí, no hay excusa. Tenemos que vernos, pero no en plan frase hecha. De verdad. Que la vida pasa mientras creemos que es invencible.


2 respuestas a “La vida en espera

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